La entrada al claustro conduce a la sala del belén, realizado con pastores de los siglos XVIII y XIX.
La escena es extensa y, de acuerdo con la tradición napolitana del nacimiento, no se limita a la representación de la Sagrada Familia, sino que se extiende al mundo profano, representando una muestra representativa del Nápoles del siglo XVIII.
En la ladera de la loma, a la derecha, hay una cueva excavada en la roca en la que descansan unos pastores, despertados ante el anuncio del ángel, tal como se narra en el relato evangélico
El resto de la obra, alejada del relato bíblico, se enriquece con elementos tomados de la realidad napolitana del siglo XVIII, hecha de viviendas sencillas, tabernas abarrotadas y tiendas en las que se agolpan personajes campesinos y plebeyos, artesanos y músicos, mendigos y nobles.

